Autodefensas Unidas de Colombia
Paramilitares de las AUC

Colombia es un país con una tradición política conservadora donde la derecha hace tiempo que está perpetuada en el poder, tanto que día sí y día también salen a la luz casos que involucran a políticos, militares y empresarios en entramados de corrupción, narcotráfico y asociación mafiosa. ¿Mafias en Colombia? Sí, pero lejos del estilo de aquellos italoamericanos trajeados de Chicago, la fuerza armada de las mafias criollas la conforman los paramilitares: Ejércitos de uniformados operando fuera de la ley cuyas acciones generalmente benefician a la oligarquía. A ellos se les atribuye, entre otros crímenes, el asesinato de más de 270 líderes sociales desde diciembre de 2016, tras entrar en vigor los acuerdos entre FARC y el gobierno.

Si Colombia es un país que sufre de violencia crónica y la misma está normalizada en la sociedad ¿por qué saltan ahora las alarmas? Porque entre los días 2 y 4 de este mes 8 líderes sociales han sido asesinados en manos paramilitares. En ninguno de los casos hubo enfrentamiento, todos fueron asesinatos selectivos. Es destacable que de estos ocho líderes, cuatro fueron promotores de la campaña política Colombia Humana, liderada por Gustavo Petro, candidato progresista y ex-alcalde de Bogotá.

Muchas podríais pensar que esta violencia está enmarcada en el típico enfrentamiento de la izquierda contra la derecha, pero la realidad va mucho más allá. La precariedad del trabajo campesino hace que los mismos se vean obligados a sustituir sus cultivos alimentarios por cultivos ilícitos de coca para poder vivir con una mínima dignidad. Sus tierras son ocupadas por diversos grupos armados que someten, desplazan o asesinan a sus ocupantes para controlar la producción de cocaína y su comercialización. Colombia Humana proponía un cambio de raíz para esta situación: La restitución de tierras y su industrialización agraria, lo que supone golpe crítico en la línea de flotación de los corruptos, pues la productivización de la tierra acabaría con los monocultivos de coca. No es de extrañar pues, que el candidato sufriese un atentado con arma de fuego mientras hacía campaña política en Cúcuta, ciudad fronteriza con San Antonio del Táchira (Venezuela) que cuenta con una fuerte presencia de paramilitares y bachaqueros.

Lo mismo les ocurrió a los políticos de orientación progresista Jorge Eliécer Gaitán (✝ 1948) y Luis Carlos Galán (✝ 1989), pero a ellos sí que pudieron robarles la vida. Además de nuevas ideas, los tres tienen en común los altos índices de popularidad, despertando ilusiones de cambio en esta sociedad tan harta de la violencia. La Colombia Humana canaliza este hartazgo en un compromiso por cumplir los acuerdos de paz de La Habana, donde un factor de vital importancia es la Jurisdicción Especial de Paz, más conocida por JEP, que es un proceso judicial rápido a través del cual se busca la verdad sobre todos y cada uno de los crímenes acontecidos durante este periodo de enfrentamiento. La JEP aclararía múltiples crímenes guerrilleros pero también sacaría a la luz casos de asociación ilícita entre paramilitares y políticos, políticos en su mayoría de extrema derecha y pertenecientes al Centro Democrático. He aquí el motivo del rechazo a la implementación de los acuerdos de paz que realiza este partido, que por cierto, ve cada vez más cerca el fin de la hegemonía de la política corrupta, pues aunque ganó las elecciones, se encontrará con una oposición feroz por primera vez en la historia. La Colombia Humana fue la segunda fuerza política más votada y las otras formaciones políticas se muestran dispuestas a hacer oposición.

Podemos ver entonces que los corruptos están siendo arrinconados en sus dos frentes. En el frente político están perdiendo terreno ante los movimientos progresistas y ahora tienen una fuerte oposición. En el frente militar, la JEP podría tambalear sus cimientos hasta derrumbar todo el entramado. La clase política ya no puede garantizar la impunidad del paramilitarismo y este se ve forzado a detener el cambio político por la única alternativa que le queda: La vía armada. Es por eso que mataron a todas personas, la mitad de la Colombia Humana. Es por eso todos los objetivos militares eran líderes sociales que velaban por el bienestar de sus vecinos, acción incompatible con los intereses de la oligarquía.

Aún bajo amenaza de muerte, muchas personas siguen adelante con sus luchas políticas porque el cambio en Colombia es imparable, se demore lo que se demore. Por fin se están poniendo en valor aquellas palabras que hace varios años dijera Jaime Garzón (Asesinado en 1999) pues la gente no tardó en organizarse alrededor del el hashtag #NosEstánMatando para denunciar esta situación y coordinarse.

En Colombia #NosEstánMatando
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